Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


viernes, 25 de abril de 2008

El PP y la Iglesia decidirán sobre los enfermos terminales en la sanidad pública

Considero intolerable el acuerdo firmado por el Gobierno del PP de Esperanza Aguirre con el Arzobispado de Madrid, que prevé la inclusión de sacerdotes en el comité de ética y el comité interdisciplinar de cuidados paliativos de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid.

El PP trata de incluir a personas que no tienen conocimientos sobre medicina en la toma de decisiones fundamentales, que afectan a la vida y a la salud de los enfermos, y que sólo los profesionales de la medicina, contando siempre con la autorización de las familias y del propio enfermo, pueden realizar de un modo objetivo, y sin ningún tipo de prejuicios que se interpongan en el fin fundamental, el bienestar del enfermo.

Denuncio que con este acuerdo los representantes de la Iglesia Católica podrán decidir sobre temas tan sensibles como la sedación de enfermos terminales, la práctica del aborto, la utilización de la inyección epidural en partos complicados o la idoneidad de reanimar a un enfermo, en función de criterios relacionados con la moral de una religión concreta, equiparándola, en la toma de decisiones, con la opinión de los profesionales de la medicina.

Creo que con este acuerdo se ha puesto en primer plano la injerencia de unas creencias morales y religiosas, que no todos los ciudadanos comparten, y se ha relegado a un segundo plano lo que tiene que se la preocupación fundamental en un sistema sanitario público, el bienestar físico y psicológico de los pacientes.

Así, quiero resaltar que en virtud de este acuerdo los sacerdotes tendrán la posibilidad de influir sobre el tratamiento de enfermos que pertenecen a otras confesiones religiosas, agnósticos, o no creyentes, lo que sin duda vulnera nuestra Constitución, que establece la laicidad del Estado, lo que incluye también los servicios que proporciona la Comunidad de Madrid.

No tengo nada en contra de la existencia de los Servicios de Asistencia Religiosa Católica, para aquellas familias que consideran importante contar con el asesoramiento y la opinión de un sacerdote, o su extensión a otras confesiones religiosas, siempre que no cueste dinero a los contribuyentes, pero creo que es inaceptable que se les dé a los representantes de la Iglesia Católica, o de cualquier otra confesión, la facultad para decidir dentro del sistema público de salud sobre la vida o la muerte de un enfermo.

Así mismo considero imprescindible la mejora de los servicios de asistencia psicológica en todos los hospitales, para que ayuden y asesoran a las familias en la toma de este tipo de decisiones tan difíciles y transcendentales.

Por ultimo creo que el PP y Mariano Rajoy tienen que decir algo sobre esta actuación de su partido en la Comunidad de Madrid y si esto lo va a implantar en el resto de territorios donde gobiernan. Los ciudadanos tenemos el derecho a saber si el PP y la Iglesia van a decidir por lo profesionales de la sanidad en base a sus creencias religiosas.

1 comentario:

La realidad con cuatro ojos dijo...

Los mismos de siempre han hecho otra vez su aparición. Y como siempre son los PPs lo que les han dado comba.

Me resulta un caso bastante interesante éste porque muestra la realidad social de la iglesia en este país. Acabada en muchos aspectos y manteada por la política más arcaica de este país.

Me parece genial que formen parte de un comité ético en un hospital, pero también debería de haber un budista, un musulmán, un ateo o un testigo que diesen otra visión de la moral y la fe. También sería conveniente la presencia de un psicólogo, un sociólogo, un familiar del enfermo, un amigo, un representante del Ayuntamiento, un periodista y un juez. Todos tendrían algo que decir.