Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


viernes, 13 de junio de 2008

¿65 horas? Ni de coña

Quiero mostrar mi mas absoluta indignación y estupor ante la aprobación, por parte del Consejo de Ministros de Trabajo de la Unión Europea, de la reforma de la Directiva de Tiempo de Trabajo que permite ampliar la jornada laboral hasta 65 horas semanales, una medida que para mi es completamente intolerable e incomprensible.

La aprobación definitiva de esta directiva va a suponer un terrible atraso desde el punto de vista de los derechos laborales y del estado de bienestar, y una clara apuesta por la Europa del mercado, y sólo del mercado, en detrimento de la Europa social y de los ciudadanos, en la que la creemos la mayoría de los ciudadanos europeos, y de manera especial los españoles, que siempre hemos identificado a la Unión con estado de bienestar, derechos, y protección social, y no con conceptos como el de explotación laboral.

La directiva no es sólo un auténtico despropósito que atenta contra un derecho laboral adquirido hace más de 90 años, sino que además nos resulta completamente incomprensible, nos es realmente difícil asumir que nuestro Gobierno y la propia Unión Europea aprueben normas que recortan derechos, ponen en peligro la seguridad laboral de los trabajadores, y echan por tierra reivindicaciones tan importantes como la conciliación de la vida laboral y familiar .

Por ello, apoyare cualquier medida de presión social, política o mediática con el fin de evitar que esta medida se apruebe en el Parlamento Europeo.

Desde aquí solicito al Gobierno de España, al de Cantabria y a los sindicatos de clase que hagan todo lo necesario, y que no ahorren esfuerzos, ni medidas, para conseguir frenar la aprobación de esta directiva en el Parlamente Europeo, porque es un auténtico despropósito que además implica abrir la puerta a posteriores recortes de los derechos de los trabajadores y de los ciudadanos, ésos que han distinguido siempre a Europa y que nos han situado a la cabeza en cuanto a nieveles de bienestar social en el mundo.

Pido al Gobierno y a los sindicatos que inicien inmediatamente los contactos con el resto de las fuerzas democraticas europeas y sindicatos europeos, para hacer frente común en el Parlamento Europeo, y exigo a todos los partidos españoles con representación en el Parlamento Europeo que voten en contra de esta iniciativa, y que así se hagan eco del sentir de la inmensa mayoría de los ciudadanos de nuestro país.

Por último, creo que ningún partido de nuestro país puede apoyar una medida de estas características, pero por si acaso, pido públicamente que se posicionen sobre esta reforma, ya que se trata de un tema fundamental, y los ciudadanos tenemos derecho a saber si los partidos que nos representan en las diferentes instituciones creen de verdad en el Estado de bienestar y en los derechos de los trabajadores.




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