Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


miércoles, 4 de junio de 2008

Reforma del Estatuto de Autonomía de Cantabria

Hace unos meses, reflexione en alto sobre la necesidad de que en esta legislatura las formaciones políticas de Cantabria con representación parlamentaria y aquellas que no la tienen pero que también tienen un respaldo de la ciudadanía en los diferentes procesos electorales de Cantabria, afrontaran el debate de la tan necesaria reforma del Estatuto de Autonomía de Cantabria.

Después de 25 años en vigor y con un buen resultado, nuestro Estatuto necesita una profunda reforma, una reforma que hará que se modernicen aquellos aspectos en la que el Estatuto esta obsoleto y alejado de las necesidades, sociales y políticas de la actual sociedad cántabra.

Esta norma, diseñada y aprobada en un momento concreto de la historia más reciente de España, se ha quedado anclada en un modelo antiguo y en una realidad social, cultural y política muy diferente de las demandas de la ciudadanía en el presente y para el futuro. Nadie puede decir que el estatuto de Autonomía de Cantabria, no ha dado sus frutos, al contrario, ha sido bueno para el conjunto de la sociedad, para la convivencia y para el desarrollo de nuestra región.

En este debate que se abre, no sólo se tendrá que hablar de mejorar el estado competencial de la región, de la financiación de las instituciones, sino que se abrirán otra serie de debates que llegarán a los ciudadanos con mayor fuerza y en los que se entablara un amplio debate social, temas como los símbolos, las banderas, los himnos, la nomenclatura, serán temas estrella, que aunque en principio, carecen de valor en la mejora de las condiciones sociales y económicas, no lo carecen en el estado de ánimo y de sentimiento de pertenencia a esta región.

Por lo que, si la ciudadanía esta preparada para entablar este importante y amplio debate como es la reforma del Estatuto de Autonomía de Cantabria, también lo tiene que estar la clase política, y lo tiene que estar a la misma altura, poniéndose en el lugar de los ciudadanos, recogiendo y utilizando sus propuestas, modernizando los aspectos conpetenciales, pero también los sociales y los culturales, por que a lo mejor la bandera, el himno, la nomenclatura de hace 25 años, no es la misma que la del nuevo estatuto y el nuevo sentimiento de región que podemos reclamar los cantabros.

Por eso, desde estas líneas, creo que el debate tiene que ser amplio, sosegado, calmado, y viendo las diferentes visiones y realidades del sentimiento de región que tiene nuestra sociedad, y nuestros representantes institucionales, tienen que ser capaces de hacer que la reforma, salga un texto de amplío consenso político, pero también con los agentes sociales y con la sociedad de Cantabria, para que los cantabros podamos decir por lo menos otros 25 años que este es nuestro estatuto de Autonomía, tal como lo fue el salido hace ya más de un cuarto de siglo.

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