Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


lunes, 7 de julio de 2008

Discurso de Sergio Gutiérrez en el 37º Congreso Federal del PSOE

Buenos días, compañeros y compañeras:

Un congreso federal del Partido Socialista conlleva siempre una gran atención política, social y mediática en tanto que representa la oportunidad de hacer balance del trabajo realizado en cuatro años, pero sobre todo, en tanto que representa una oportunidad para actualizar las ideas, renovar los mensajes e impulsar los proyectos de futuro.

Somos el partido de referencia de la sociedad española, no sólo porque seamos el partido que sustenta al gobierno, sino porque los españoles saben que de nuestros congresos siempre han surgido nuevos derechos para la ciudadanía y nuevas respuestas para los retos que debemos afrontar en nuestro tiempo.

Un Congreso del Partido Socialista no ha supuesto nunca un simple trámite para el conjunto de la Organización. Ni siquiera cuando se han obtenido los más altos grados de apoyo ciudadano, nuestros Congresos se han guiado por la complacencia o por el conformismo, sino por la autoexigencia, el ansia de mejora social y la ambición de país. ¡Esta es nuestra verdadera fuerza del cambio!

Y las Juventudes Socialistas venimos con esa intención, con esa responsabilidad –que es, a su vez, la mejor formación que puede otorgar el partido socialista a sus jóvenes- la de participar en la reflexión, en la decisión de los debates, en el impulso del proyecto político socialista y en la necesidad de adaptarnos continuamente a los cambios para liderarlos, pero sin centrifugar en exceso -pocas veces lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia- y cuando ha sucedido, nos hemos distanciado de la ciudadanía y traicionado a los objetivos intrínsecos del socialismo.

Nuestro 37º Congreso es de cambio, mejor dicho, de su fortalecimiento. Porque el cambio no es un discurso de oposición (y mucho menos, un discurso creíble en la oposición que lidera Rajoy) sino la obligación de todo gobierno. La obligación que estamos cumpliendo, porque gobernamos para cambiar, y cambiamos para mejorar, y así lo debe seguir sintiendo la sociedad española.
Este Congreso debe suponer, una vez más, una brecha ideológica, de modelo de país con lo que ha representado el Congreso del Partido Popular, y con lo que representan sus planteamientos y sus líderes políticos. Existen muchas aristas en todo lo que nos diferencia, pero también un denominador común: para la derecha las desigualdades son inevitables, su erradicación –para los socialistas- nuestra razón de ser.

Quieren acercarse a nosotros, sólo en las formas, pero en el fondo subyace la misma política rancia, las mismas recetas antiguas para los nuevos problemas, y el mismo modelo de país que ya perdió la confianza de los españoles en el año 2004.

Rajoy quiere enterrar a Aznar, sólo en las formas, pero no puede enterrar sus valores porque son parte, también, de su acción política. Fue Rajoy -y no Aznar- el que recurrió la ley de igualdad –de la que ahora se benefician, también, las mujeres militantes del Partido Popular- fue Rajoy el que se opuso a la regulación del matrimonio homosexual, y no fueron ni Acebes, ni Zaplana los que dijeron que Zapatero traicionaba a los muertos.

En este nuevo viaje al centro de Rajoy, en el que han dedicado todo su talento a maquillarse con dosis de talante, nunca el centro quedó tan próximo de la extrema derecha, y nunca estuvo tan vacío de iniciativas, de ideas y de soluciones.

Compañeros y compañeras, el debate es la esencia de la democracia y tenemos por delante más de 5000 enmiendas.

La confrontación de ideas, de proyectos, la reflexión sobre los problemas concretos de la ciudadanía y la iniciativa política a las respuestas que demanda la sociedad, siempre nos ha distinguido -a la izquierda- de la derecha de este país.


El partido popular siempre ha confundido los términos democráticos, ha confundido confrontación con crispación; gobernar con decretazos, transparencia con engaño masivo, ganar un Congreso con ganar el liderazgo social.

Es la hora, compañeros y compañeras, de hacer un ejercicio de pedagogía política y democrática a la derecha de este país desde la confrontación ideológica y con el debate como herramienta política.

Enseñar a la derecha que no hay que tener miedo a mostrar a la ciudadanía lo que se piensa y lo que se quiere llevar a cabo. Enseñarles de que se pueden abrir debates sobre reformas sociales, sin ningún tipo de complejos, porque la madurez de la sociedad española no sólo los acepta, sino que los exige.

Enseñar que quién teme a los cambios, teme al futuro y desde su temor se incapacita para liderar cualquier proyecto decente de país.

De este 37 Congreso deben salir fortalecidas nuestras ideas para afrontar los cambios y los nuevos retos a los que nos empuja esta sociedad global e intercultural, que van mucho más allá de los problemas estructurales de nuestro país.

Cada generación política, a lo largo de nuestra historia democrática -además de gestionar los problemas del empleo, el acceso a una vivienda, las infraestructuras- asumieron la necesidad de afrontar unos retos globales que conectaban con su tiempo, con las aspiraciones sociales, incluso más utópicas, de sus ciudadanos.

Y esta generación de ciudadanos, demanda a nuestra generación política:

- Un partido socialista valiente que siga ampliando derechos, abriendo debates, que avance de manera decisiva en la laicidad del estado sin miedo a algunos sillones celestiales que intentan imponer “su moral” a la del Estado.

Desde Juventudes Socialistas pensamos que una jerarquía eclesiástica que se opone y boicotea, a que desde la escuela, se enseñe la constitución, los derechos humanos y los deberes cívicos, no se merece que la sociedad, a través del Estado, garantice su financiación. Y así lo reclamaremos a lo largo de este Congreso.

- Esta generación de ciudadanos, nos piden a los socialistas ser los abanderados de un consumo responsable y de un desarrollo sostenible. Abanderados de la lucha contra el cambio climático y de un nuevo modelo energético en España y en el mundo que supere los fantasmas de la energía nuclear y de la dependencia del petróleo.

- Demandan un partido que sigua liderando la lucha contra el hambre como evidencia del mayor fracaso del hombre, que potencia una sociedad justa también desde lo local y que allí donde gobierne un socialista se destine el 0,7 de su presupuesto a políticas de cooperación y desarrollo.

Un partido que sigua trabajando desde las organizaciones internacionales por un mundo global en lo social, un mundo que prefiere la alianza de civilizaciones como esperanza que la guerra y el fanatismo como realidad.

- La sociedad también nos demanda que seamos el contrapeso a esa Europa conservadora, a esa Europa económica que se superpone a la social.

Rajoy dijo -hace unos días- que quiere enseñar a los españoles que tiene un proyecto como el que gobierna en otros países de la Unión Europea. Pues son esos gobiernos a los que se refiere Rajoy los que han promovido en Europa la directiva de las 65 horas, lo que indica cuales son sus principios y las políticas que quiere imitar.
Y frente a ese proyecto debemos ser, los socialistas, la garantía de la Europa social que soñamos todos, la que respeta los derechos y la que aumenta las libertades.

Nuestra generación nos reclama, compañeros y compañeras, ejercer la bandera de la interculturalidad y la convivencia para construir una sociedad rica en lo plural y en la diversidad y ser intransigentes –frente a los ataques de la derecha- en la defensa de la igualdad de oportunidades.

Porque nuestra sociedad no tolera –ni un día más- que entre seres iguales no existan derechos iguales, que entre hombres y mujeres a iguales empleos existan distintos salarios, y ante la misma formación, distintas oportunidades.

Sólo así, seremos la organización – que desde la ambición social- esperan el conjunto de la militancia y reclaman en conjunto de los españoles.

Compañeros y compañeras, el partido popular dedicó tres días a redefinirse.

Nosotros nos sentimos orgullosos de ser de izquierdas y socialistas, dediquemos pues, a diferencia, tres días a hablar de los problemas reales de la gente.

Salud, y buen congreso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No estas un poco mayor para las JJSS.

Raúl Santiago García López dijo...

Bueno, digamos que nunca se esta mayor para aplaudir y defender una excelente intervención llena de proyectos y esperanzas, de realidades y reivindicaciones.