Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


miércoles, 10 de septiembre de 2008

Apoyo a la reforma de la Ley del Aborto

Desde esta tribuna quiero expresar mi apoyo a la iniciativa de impulsar en el Parlamento los trabajos destinados a reformar la actual Ley del Aborto, y exijo la aprobación de una Ley de Plazos que garantice la seguridad jurídica y el respeto a los derechos fundamentales de las mujeres y de los profesionales que las atienden.

Una ley equiparable con las legislaciones de los países más avanzados de nuestro entorno, que además se atenga al criterio de la equidad territorial en la prestación de este servicio que debe estar incluido en la red sanitaria pública o concertada, y que se garantice la accesibilidad.

En este sentido, considero imprescindible que la nueva norma regule de forma exhaustiva el derecho a la objeción de conciencia de los médicos, y han afirmado que la situación actual es completamente intolerable, por lo que es imprescindible que la norma articule los instrumentos necesarios para evitar que, tal y como ocurre ahora, la mayoría de las mujeres que quieren interrumpir su embarazo se vean obligadas a recurrir a clínicas privadas para hacer efectivo su derecho al aborto.

Así, pido que la norma establezca la obligación de los trabajadores de la sanidad pública de cumplir con la legislación, y que tal y como se ha recogido en el proyecto de Ley de Dignidad ante el Proceso de muerte impulsado por la Junta de Andalucía, recoja el derecho a la objeción de conciencia de los médicos, no en general, sino en cada caso, y siempre como un derecho individual.

La revisión y actualización de la actual legislación sobre el aborto, aprobada hace más de veinte años, es necesaria, ya que la norma vigente ha quedado obsoleta y ya no responde ni a las reivindicaciones, ni a las necesidades de la sociedad y especialmente de las mujeres, que necesitan que demos un paso más que permita garantizar definitivamente el respecto a su derecho a decidir sobre el control de su maternidad.

Una sociedad progresa en función del número y de la calidad de los derechos reconocidos a sus ciudadanos, y la reforma de la actual ley de interrupción del embarazo supone un avance en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, y en la consecución de una mayor igualdad en nuestra sociedad.

Además, ante la previsible escalada conservadora de reacción y rechazo de estos avances, quiero recordar que ante los grandes avances sociales, civiles y políticos las fuerzas conservadoras, sean estas sociales, políticas o religiosas, siempre se han opuesto, y por ello no se pueden permitir ni insultos ni mentiras que intenten desacreditar a la parte de la sociedad que más se va a beneficiar de estos avances sociales y esta conquista de derechos

Por ello reafirmo mi apoyo al Gobierno y a la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído ante esta reforma, solicito a los colectivos sociales, especialmente los feministas, a los colectivos políticos, y a los colectivos religiosos que apoyen esta reforma, para que sea la sociedad, a través de las leyes, quien marque el progreso social, y no la moral privada o la radicalidad de la jerarquía eclesiástica la que frene los avances y coarte la libertad de los ciudadanos.

Por último, pido a todas las Administraciones Públicas un mayor compromiso en el fomento de la educación sexual, y que se haga especial incidencia en la información sobre la utilización de métodos anticonceptivos, ya que es la mejor forma para evitar el aumento en el número de abortos entre jóvenes y adolescentes.

1 comentario:

Santiago Chiva, Granada dijo...

En la cuestión del aborto, incluso bastantes personas que defienden la posibilidad de abortar legalmente, dicen que no son pro-abortistas sino contrarios a castigar a la mujer que está en esa situación difícil. En Alemania ha ocurrido algo curioso. Algo que refleja que el aborto legal afecta negativamente a un país. Y también que se puede promover una cultura de la vida por parte de los ciudadanos. Allí ha habido, desde la liberalización del aborto, cuatro millones de abortos, según datos. Por ese motivo, entre otros, los niños se ven como un efecto no deseado del sexo. Muchas personas pensaban que era necesario promover una mayor aceptación social de los niños en una sociedad envejecida. Y la sociedad civil actuó, sin esperar a medidas del Estado para el fomento de la natalidad. Se unieron diversas empresas y curiosamente, después de la campaña, la natalidad ha crecido en Alemania. El vídeo es emocionante. Míralo aquí:
http://es.youtube.com/watch?v=Rv-C0TxfGHk
Santiago Chiva (Granada, España)