Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


miércoles, 18 de marzo de 2009

Apostar por el vida es impulsar los avances de la ciencia y la medicina como medio para sanar a cientos de miles de personas

Creo que impulsar los avances de la ciencia y de la medicina como medio para sanar a cientos de miles de personas es apostar por la vida, y por ello me muestro orgullosos porque haya sido la legislación puesta en marcha por un Gobierno socialista la que ha permitido el nacimiento del pequeño Javier Mariscal Puertas, y la curación de su hermano Andrés, y ha llevado la esperanza a cientos de familias, que hasta ahora estaban condenadas a convivir con enfermedades terribles, que en muchos casos eran una auténtica condena a muerte.

En este sentido, quiero recordar que el PP votó en contra de la ley que ha permitido desarrollar la técnica que ha facilitado el nacimiento de Javier y la curación de Andrés, y no entiendo los argumentos de aquellos que se oponen y critican este tipo de técnicas, y se justifican afirmando que lo hacen porque defienden la vida, y lamento de manera especial la actitud de los dirigentes del PP, que una vez más se han quedado atrás, y se ha negado a dar su apoyo a una legislación que tiene como único objetivo dar esperanzas de curación o de mejora de la calidad de vida a miles de personas.

Defender la vida es trabajar para que las personas que sufren enfermedades que ahora son incurables o de difícil curación puedan servirse de los avances de la ciencia, de la técnica y de la medicina para mejorar su situación o incluso para curarse por completo, una idea que al parecer no comparte el PP, que una vez más se ha aliado con los sectores más ultraconservadores de la sociedad para poner trabas a cualquier medida que signifique progreso, aun a costa de la vida de miles de ciudadanos.

Además, quiero mostrarme muy crítico con las declaraciones realizadas ayer por el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, quien calificó “de práctica horrenda” el proceso que ha permitido curar y salvar la vida a Javier, y me pregunto cómo puede pretender erigirse en defensora de la vida una institución que deprecia la utilización de los avances técnicos y científicos que permitirán la desaparición de enfermedades que provocan enormes, y que en muchos casos condenan a una muerte temprana a miles de personas sólo en nuestro país.

Andrés, a pesar de los esfuerzos de sus padres, no podía llevar una vida normal. Estaba obligado a visitar constantemente el hospital para recibir una transfusión semanal, y su esperanza de vida era de 25 años. Lo que ha vivido esa familia es un auténtico y maravilloso milagro, que le ha dado la oportunidad de disfrutar de una vida larga, y de calidad, y que ha llevado la esperanza a miles de hogares en nuestro país.

Lo realmente horroroso es condenar a cualquier ser humano a vivir con una sentencia a muerte sobre sus espaldas, cuando es posible recurrir a técnicas que le pueden permitir llevar una vida plena y completamente normal. Lo realmente horroroso es anteponer la vida de un embrión a la de un ser humano ya nacido.

Por último, creo que los ciudadanos de bien no podemos ni queremos entender esta postura, pero tampoco nos sorprende, porque los mismos que afirman defender la vida al tiempo que tachan de horrorosa una técnica que permitirá sanar a millones de seres humanos en el mundo, niegan la eficacia del preservativo como medio de prevención del contagio del SIDA, y miran hacia otro lado cuando se conocen las terribles cifras de nacimientos de niños contagiados de esta enfermedad en África.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te tenias que poner de acuerdo con tus comentarios. Hoy apuestas por la vida ayer apostabas por el aborto. Hay que ser mas claros.
Saludos

Anónimo dijo...

No se pueden escribir comentarios????????????''