Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


lunes, 9 de marzo de 2009

Libertad de decisión a los 16 años

Solicito al Gobierno que refleje en la futura Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo la recomendación realizada por el Comité de Expertos de permitir la libertad de decisión sobre su maternidad a las jóvenes mayores de 16 años, ya que supone acabar con un caso de excepcionalidad en la actual regulación del consentimiento de menores en materia de intervenciones quirúrgicas.

Puedo calificar de incongruente que los jóvenes de 16 años sean responsables penales de sus actos, que no necesiten permiso de sus padres para contraer matrimonio o para que se les realice cualquier tipo de intervención quirúrgica, y que sin embargo no tengan libertad para decidir sobre su propia maternidad.

Se trata de una regla excepcional y que no re corresponde con lo que luego la propia sociedad le exige al menor. Por un lado reconocemos a los jóvenes mayores de 16 años madurez suficiente para realizar determinados actos, e incluso para responder de ellos ante la Justicia, y por otro lado incluimos en una determinada norma un requisito que niega a las mujeres de entre 16 y 18 años la madurez suficiente para decidir sobre un hecho que las marcará el resto de su vida.

Quiero felicitar a la Comisión de Expertos por su trabajo, y me muestro de acuerdo con unas conclusiones que reflejan las necesidades y reivindicaciones de la mayoría de las mujeres, y por tanto de la sociedad, y que además hacen un llamamiento para que se pongan en marcha medidas de prevención de los embarazos no deseados.

En este sentido, les recuerdo que la edad media de iniciación a las relaciones sexuales ha descendido en nuestro país hasta los 16 años, lo que ha provocado que en los últimos diez años se hayan duplicado los embarazos no deseados entre adolescentes, y en consecuencia el número de interrupciones del embarazo que se practican a menores.

No podemos cerrar los ojos ante esta realidad. Los jóvenes españoles empiezan a tener relaciones sexuales cada vez a edades más tempranas, y por ello es imprescindible que se ponga en marcha una adecuada y potente estrategia de educación sexual y de prevención de los embarazos no deseados desde la misma escuela.

Sólo desde una política de prevención no marcada por la estrechez de miras, sin prejuicios morales, y basada en la liberad que nos otorga una adecuada formación, y en la facilidad al acceso a los métodos anticonceptivos, podremos ver resultados objetivos en la reducción del número de interrupciones voluntarias del embarazo.

Por último, solicito al Gobierno que la nueva legislación, no sólo sirva para que la Interrupción Voluntaria del Embarazo salga del código penal y para proporcionar a mujeres y profesionales todas las garantías jurídicas, sino para garantizar las mujeres que desean abortar sean atendidas en centros públicos.

No hay comentarios: