Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


viernes, 3 de abril de 2009

El PP no cree en la igualdad y el respeto a la diversidad cultural, religiosa y de identidad sexual

Muestro mi preocupación por el informe realizado por la Agencia de derechos Fundamentales de la Unión Europea, en el que se alerta sobre la homofobia en el territorio de la UE, y ha afirmado que tanto los resultados del estudio, como las recomendaciones realizadas por la agencia demuestran lo necesario que resulta en nuestra sociedad que una asignatura como Educación para la Ciudadanía se imparta en las escuelas.

Para mí la mejor forma de luchar contra las conductas discriminatorias es fomentando una educación en igualdad, tal y como hace Educación para la Ciudadanía, una asignatura que tiene entre sus principales objetivos dar a conocer y fomentar el respeto a la diversidad.

No es casualidad que la propia Agencia de Derechos Humanos haga especial hincapié en la necesidad de que los programas escolares incluyan las cuestiones de orientación sexual donde el colectivo aparezca representado con respeto y dignidad.

Una vez más las instituciones de la Unión Europea promueven la puesta en marcha de programas educativos que forman parte de los contenidos de Educación a la Ciudadanía, y demuestran que todos los razonamientos esgrimidos en contra de la asignatura por la derecha política y social, no son más que excusas tras las que se escudan aquellos que no creen que la igualdad y el respeto a la diversidad cultural, religiosa y de identidad sexual deban ser pilares sobre los que se sustenta nuestra sociedad.

Por ello no dudan en oponerse y manifestarse en contra de cualquier medida orientada a la ampliación de derechos individuales, o al reconocimiento y fomento de la igualdad real entre todos los ciudadanos. Simplemente no creen en la libertad, y mucho menos están dispuestos a respetar a aquellos que viven, sienten o creen de forma diferente, a aquellos que no se someten a sus dictados y que se rigen por principios diferentes de los suyos.

Así, que el propio informe califica como un problema que ha de ser solucionado la postura de determinados grupos religiosos, entre los que sin duda se encuentra la Iglesia Católica de nuestro país, que se implican en los debates sobre los derechos de los homosexuales y a menudo se movilizan y luchan contra el acceso a estos derechos.

Una postura que contradice de manera clara los principios que rigen una sociedad laica y democrática, como es la española, y los propios dictados de la Unión Europea, cuya Carta de Derechos Fundamentales, proclamada en 2000, prohíbe expresamente la discriminación por orientación sexual.

Por ello, pido a la derecha política y social que cambien de actitud, que contribuyan a fomentar el respeto a la diversidad en todos los ámbitos sociales, incluidas las escuelas, y que luchen en contra la homofobia, “una forma de odio estúpida y cruel que desgraciadamente tanto daño sigue haciendo a miles de ciudadanos españoles y de la Unión Europea”.

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