Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


lunes, 12 de octubre de 2009

La agenda oculta del PP pone en peligro la dignidad en el trabajo

El pasado miércoles los ciudadanos nos unimos a la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente y reivindicamos el aumento de las políticas sociales para evitar una crisis social grave.

Por este motivo de la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente afirmo, que en España el mayor peligro para la decencia y la dignidad son los proyectos que desde el silencio se plantea el PP, y su empeño por defender una reforma laboral que abarate el despido, los recortes en políticas sociales, o la eliminación del Salario Mínimo Interprofesional.

Critico la falta de propuestas por parte del PP, y ha afirmo que puede que sea mejor así, ya que las pocas veces que Mariano Rajoy se aventura a realizar una propuesta de carácter económico o social, ésta siempre tiene como característica la rebaja de la protección social de los trabajadores.

La actual situación de crisis económica ha puesto más en evidencia, si cabe, la cara más antisocial e insolidaria del PP y su dirección.

El PP ha intentado sin éxito ocultar su verdadera agenda económica, que es muy similar a la de los sectores más conservadores de los empresarios, con una propuesta de reforma laboral que en lugar de incidir sobre los problemas estructurales de nuestra economía y aportar ideas que contribuyan a diseñan un nuevo modelo de crecimiento, pone en su punto de mira los derechos de los trabajadores, y pretende que éstos sean los únicos que sufran y asuman sacrificios y paguen las consecuencias de una crisis que ellos no han causado.

Además, considero que tampoco parece que tenga muy en cuenta la dignidad de los trabajadores y la reivindicación de un trabajo decente el empeño de Rajoy por eliminar el Salario Mínimo Interprofesional, que ahora mismo está fijado en 624 euros, un mínimo que es imprescindible ir aumentando año tras año, y que es la única garantía de recibir una retribución digna para muchos trabajadores, especialmente jóvenes y mujeres.

El problema es que a Rajoy y a los suyos no les entra en la cabeza que en época de crisis, garantizar derechos y ayudar a los ciudadanos que atraviesan dificultades ha de ser una prioridad, para evitar que junto a la económica se produzca una crisis social grave.

Pido al PP responsabilidad de país, que deje de realizar cálculos electoralistas y sea capaz de trabajar junto con el Gobierno aportando ideas y realizando propuestas destinadas a salir de la crisis y a impedir que los que menos tienen se conviertan en sus principales víctimas.

A la CEOE también le exijo ese mismo ejercicio de responsabilidad de país, con el fin de que miren menos por sus intereses empresariales y más por los intereses generales.

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