Raúl Santiago García López


Raúl Santiago García López


jueves, 8 de abril de 2010

Bienvenidos, bienvenidos al mundo al revés

La opinión de Luis del Olmo


¡Buenos días España! Les habla Luis del Olmo. Bienvenidos, bienvenidos al mundo al revés. No, no lo busquen en otras galaxias. Está aquí en España, el mundo al revés. Los ultras que se forraron con Pinochet y aplaudieron sus condenas a muerte, los fascistas que canonizaron la dictadura de Franco y se beneficiaron de sus prebendas se unen hoy en un abrazo fraternal con los narcotraficantes que llenan Europa de droga, con los terroristas que tiñen de sangre nuestro país y con los corruptos políticos que roban descaradamente al pueblo. Todos ellos están brindando por una noticia que sería insólita en un país normal, pero no en esta España de odios, rencillas, amarraduras y venganzas.
Baltasar Garzón se sentará en el banquillo de los acusados. Por este motivo: pretender investigar los crímenes del Franquismo. Como lo oyen. ¿Se imaginan el número de terroristas, de asesinos, de narcotraficantes, de mafiosos que van a celebrar abriendo botellas de cava o de champagne el mero hecho de ver su principal enemigo en el banquillo de los acusados? ¿Se hacen idea de la repercusión internacional de este episodio, de las víctimas de Pinochet o de la dictadura argentina viendo la humillación a que es sometido quien intentó con coraje y jugándose la vida poner luz en una trama de genocidio y de muerte? ¿No chirría el hecho de que un juez justo, que tiene sus virtudes y sus defectos, como todos los seres humanos, pero que representa en el panorama mundial la mejor imagen de la España democrática pueda ser apartado de su carrera por una denuncia que el sindicato de extrema derecha Manos Limpias y de Falange Española de las JONS? Ni siquiera vamos a discutir la oportunidad o la inoportunidad de investigar los crímenes del Franquismo, asunto que sigue siendo epicentro de un gran debate nacional.
Pero Baltasar Garzón, lo digo como ciudadano o como español, no es un delincuente, ni siquiera un presunto delincuente. Los delincuentes y los asesinos y los cabrones con pintas son los que él llevó con la ley en la mano a la cárcel, los mismos que hoy se alegrarán de que el juez se tenga que tragar ignominiosamente su propia medicina.
Hay cosas que suceden en España y que uno no entiende, como si este país fuera una caja de sorpresas o un festín de venganzas, de envidias y a fin de cuentas de autodestrucción. Por lo demás, enhorabuena. Enhorabuena, por ejemplo al director del diario El Mundo, Pedro Jeta, y compañía. ¡Qué bien os está saliendo aquello por lo que tantas veces clamabais! Pero tranquilos, tranquilos, que la falsedad y el odio tiene las patas cortas y las patas quebradizas. Es la Justicia inversa.
El juez se convierte en acusado y la víctima en culpable. La consecuencia no puede ser más obvia. A partir de esta increíble decisión judicial, ¿habrá otro juez algún día que se atreva a investigar los crímenes del Franquismo? Por supuesto que no. Iría camino del banquillo. A partir de esta increíble decisión judicial, las familias de 113000 desaparecidos no podrán conseguir Justicia.
El escándalo es manifiesto. Otros países contemplan con asombro cómo los acusados por corrupción pasean por las calles mientras el juez que los quiso meter en vereda se sienta en el banquillo.
Ya saben lo que decía mi amigo Manolo Chocolate: ¡Manda carallo!

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